Un deslizamiento de tierra (landslide) se produce cuando la gravedad vence la resistencia del terreno en una ladera. Los desencadenantes más comunes son las lluvias prolongadas o intensas que saturan el suelo, reduciendo su cohesión. También los terremotos, la deforestación y las excavaciones.

En España

Las regiones más afectadas son la cornisa cantábrica, Pirineos, Béticas y zonas de arcillas expansivas. La lluvia umbral para deslizamientos varía según el terreno: en arcillas puede bastar con 30-50 mm en pocas horas; en roca sana se necesitan precipitaciones excepcionales. Los deslizamientos pueden represar ríos, destruir carreteras e infraestructuras, y causar víctimas mortales.