La escala Saffir-Simpson es el sistema de clasificación estándar para huracanes del Atlántico y Pacífico oriental. Fue desarrollada en 1971 por el ingeniero Herbert Saffir y el director del Centro Nacional de Huracanes, Robert Simpson. Tiene cinco categorías basadas en la velocidad máxima del viento sostenido (promediado en 1 minuto).
Las categorías son: Cat. 1 (119-153 km/h): daños mínimos, árboles y líneas eléctricas afectados; Cat. 2 (154-177 km/h): daños moderados, tejados dañados; Cat. 3 (178-208 km/h): daños extensos, «huracán mayor»; Cat. 4 (209-251 km/h): daños catastróficos, zonas inhabitables durante semanas; Cat. 5 (>252 km/h): destrucción total en la zona de impacto. Los huracanes de categoría 3-5 se denominan «huracanes mayores» y causan el 85 % de los daños totales.
La escala tiene limitaciones: solo mide el viento, no la marejada ciclónica, las lluvias ni las inundaciones, que a menudo causan más muertes que el viento. Un huracán de categoría 1 puede ser más mortífero que uno de categoría 5 si produce lluvias torrenciales o una marejada ciclónica extrema. Por eso, los meteorólogos complementan la escala con avisos específicos sobre marejada, precipitación y tornados embebidos. Algunos científicos proponen crear una categoría 6 para los superhuracanes con vientos >300 km/h, cada vez menos raros con el calentamiento global.