Cada pocos años, las aguas del océano Pacífico tropical se calientan de forma anómala y desencadenan una cascada de efectos que alteran el clima en regiones situadas a miles de kilómetros. Ese calentamiento —y el patrón atmosférico que lo acompaña— recibe el nombre de El Niño, una de las dos fases extremas del ciclo conocido como ENSO (El Niño-Southern Oscillation). La fase opuesta, con aguas más frías de lo habitual, es La Niña.

Entender El Niño no es solo un ejercicio académico: sus consecuencias afectan a la agricultura, la pesca, la gestión del agua y la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos en los cinco continentes. En esta guía explicamos cómo funciona, qué efectos tiene y por qué cada episodio importa más en un contexto de calentamiento global.

Qué es El Niño y cómo funciona el ciclo ENSO

En condiciones normales (fase neutra), los vientos alisios soplan de este a oeste a lo largo del ecuador del Pacífico. Esos vientos empujan el agua superficial cálida hacia el oeste (hacia Indonesia y Australia), mientras que en la costa sudamericana aflora agua fría y rica en nutrientes desde las profundidades (upwelling). El resultado es una diferencia de temperatura superficial de hasta 8 °C entre ambos lados del Pacífico.

Fase El Niño (cálida)

Periódicamente, los vientos alisios se debilitan o incluso se invierten. Sin ese empuje, la masa de agua cálida acumulada en el Pacífico occidental migra hacia el centro y el este del océano. Las temperaturas superficiales del mar (SST) en la región Niño 3.4 (franja central del Pacífico ecuatorial) suben al menos 0,5 °C por encima de la media durante varios meses consecutivos.

Ese calentamiento no es solo oceánico: la atmósfera responde de inmediato. La convección profunda (formación de grandes tormentas) se desplaza hacia el centro del Pacífico, lo que altera la posición de la corriente en chorro (jet stream) y, con ella, los patrones de lluvias y temperaturas en medio mundo.

Fase La Niña (fría)

En La Niña ocurre lo contrario: los vientos alisios se refuerzan, el afloramiento en la costa sudamericana se intensifica, y las SST caen por debajo de la media. La convección se concentra en el Pacífico occidental, y los efectos climáticos globales se invierten respecto a El Niño (aunque no siempre de forma simétrica).

Fase neutra

Entre episodios, el Pacífico puede pasar meses o años en un estado intermedio sin anomalías significativas. El ciclo completo El Niño → neutro → La Niña → neutro dura típicamente entre 2 y 7 años, aunque la duración y la intensidad varían enormemente de un episodio a otro.

Cómo se mide El Niño

Los científicos utilizan varios indicadores complementarios:

  • Índice ONI (Oceanic Niño Index): media móvil de 3 meses de la anomalía de SST en la región Niño 3.4. Un episodio de El Niño se declara cuando el ONI supera +0,5 °C durante al menos 5 trimestres consecutivos.
  • SOI (Southern Oscillation Index): diferencia de presión atmosférica entre Tahití y Darwin (Australia). Valores negativos persistentes indican El Niño.
  • Red de boyas TAO/TRITON: una malla de boyas ancladas en el Pacífico ecuatorial que mide en tiempo real temperatura, corrientes y vientos.
  • Satélites altimétricos: miden el nivel del mar, que es más alto donde el agua es más cálida (expansión térmica).

Efectos globales de El Niño por región

Las teleconexiones —enlaces atmosféricos entre regiones distantes— son el mecanismo por el que un calentamiento en el Pacífico central modifica el tiempo en lugares tan lejanos como el sur de Europa o el este de África. Los efectos más documentados son:

Sudamérica

  • Costa oeste (Perú, Ecuador): lluvias torrenciales, inundaciones, colapso de la pesca de anchoveta por desaparición del afloramiento frío.
  • Sur de Brasil, Uruguay, norte de Argentina: aumento de precipitaciones, especialmente en otoño-invierno austral.
  • Colombia, Venezuela: sequía, reducción de caudales fluviales, estrés hídrico.
  • Altiplano andino: sequía y reducción de nevadas, con impacto directo en reservas de agua.

Norteamérica

  • Sur de Estados Unidos (California, Texas, Florida): inviernos más húmedos con tormentas frecuentes.
  • Norte de EE. UU. y Canadá: inviernos más cálidos y secos de lo habitual.
  • México: sequía en el centro-sur, más lluvias en el noroeste (Baja California, Sonora).

Europa y Mediterráneo

  • El impacto en Europa es más sutil y debatido, pero los episodios fuertes de El Niño tienden a asociarse con:
  • Inviernos más fríos y secos en el norte de Europa.
  • Otoños-inviernos más lluviosos en el Mediterráneo occidental (incluido el sur y levante de España).
  • Mayor frecuencia de configuraciones de bloqueo anticiclónico sobre el Atlántico norte.

Asia y Oceanía

  • Australia: sequía severa, aumento del riesgo de incendios forestales, reducción de cosechas de trigo.
  • Indonesia, Filipinas, Malasia: sequía, incendios forestales (especialmente en turberas de Borneo y Sumatra), mala calidad del aire.
  • India: debilitamiento del monzón de verano, con reducción de lluvias y estrés en la agricultura.
  • Japón: veranos más frescos e inviernos más templados.

África

  • Este de África (Kenia, Tanzania, Somalia): aumento de lluvias, a veces con inundaciones graves.
  • Sur de África (Sudáfrica, Zimbabue, Mozambique): sequía, reducción de cosechas de maíz.
  • Sahel: efectos variables, a veces más lluvia si El Niño coincide con otros patrones.

Episodios históricos más destacados

EpisodioIntensidadONI máximoEfectos destacados
1972-73Fuerte+2,1 °CColapso de la pesca de anchoveta en Perú; crisis alimentaria global
1982-83Muy fuerte+2,2 °CInundaciones catastróficas en Perú y Ecuador; sequía en Australia e Indonesia; más de 2.000 muertos
1997-98Muy fuerte+2,4 °CEl más estudiado: 23.000 muertos, pérdidas de 35.000 M$; incendios en Indonesia, inundaciones en California
2009-10Moderado+1,6 °CSequía en la Amazonia (río Negro en mínimos históricos); lluvias en el sur de Brasil
2015-16Muy fuerte+2,6 °CEl más intenso registrado por ONI; récord global de temperatura en 2016; sequías en Etiopía y sur de África; blanqueamiento masivo de corales
2023-24Fuerte+2,0 °CContribuyó al récord de temperatura global de 2024; lluvias intensas en California y sur de Brasil

El Niño y el cambio climático

Una de las preguntas más activas en climatología es cómo interactúan El Niño y el calentamiento global. Lo que la ciencia señala hasta ahora:

  • Los episodios de El Niño amplifican temporalmente el calentamiento global. Los años con El Niño fuerte tienden a ser los más cálidos del registro (2016, 2024). Cuando El Niño libera el calor acumulado en el Pacífico, la temperatura media global da un «salto» adicional.
  • Posible aumento de episodios extremos: varios modelos climáticos sugieren que, con más CO₂, los episodios de El Niño muy fuerte podrían ser más frecuentes, aunque hay incertidumbre significativa.
  • Los impactos se agravan: independientemente de si El Niño cambia en frecuencia o intensidad, sus efectos (sequías, olas de calor, inundaciones) se superponen a un clima de base más cálido, lo que amplifica los daños.
  • Ciclo de retroalimentación con el carbono: durante El Niño, las sequías tropicales reducen la absorción de CO₂ por la vegetación y aumentan los incendios, elevando temporalmente la concentración atmosférica de CO₂.

Predicción: ¿se puede anticipar El Niño?

Sí, con limitaciones. Los modelos actuales permiten predecir el inicio de un episodio con 6-9 meses de antelación y su evolución a 12-18 meses vista. Los centros de referencia son:

  • CPC/IRI (NOAA, Estados Unidos): emite boletines mensuales con probabilidades de El Niño/La Niña/neutro para los próximos 9 meses.
  • BoM (Australia): modelo POAMA/ACCESS con enfoque en el Pacífico sur.
  • ECMWF (Europa): modelo estacional SEAS5, utilizado también por AEMET.
  • JMA (Japón): predicción estacional con énfasis en el Pacífico occidental.

La principal limitación es la llamada «barrera de primavera» (spring predictability barrier): las predicciones realizadas en febrero-abril para el siguiente invierno son mucho menos fiables que las emitidas a partir de junio, cuando las señales oceánicas del próximo episodio ya son más claras.

El Niño y España: ¿nos afecta directamente?

La conexión entre El Niño y el clima de la Península Ibérica es real pero indirecta, mediada por la respuesta del Atlántico Norte y la NAO (North Atlantic Oscillation). En episodios fuertes:

  • El otoño-invierno tiende a ser más lluvioso en el sur y el levante peninsular.
  • Se observa una tendencia a más episodios de DANA/gota fría en el Mediterráneo occidental.
  • La primavera puede ser más seca en el noroeste de la Península.
  • Las temperaturas invernales tienden a ser ligeramente más frías que la media.

Conviene no simplificar: no todos los episodios de El Niño producen el mismo efecto en España, y otros factores (NAO, AMO, estado del suelo) modulan mucho el resultado final.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura un episodio de El Niño?

Normalmente entre 9 y 12 meses, aunque algunos episodios muy fuertes pueden extenderse hasta 18 meses. El calentamiento suele comenzar en primavera-verano boreal, alcanzar su pico en invierno y debilitarse en la primavera siguiente.

¿El Niño y La Niña se alternan siempre?

No necesariamente. Puede haber varios años neutros entre episodios, o un El Niño seguido directamente de La Niña (lo más común) o de otro El Niño (menos frecuente). La Niña tiende a durar más, a veces 2-3 años consecutivos.

¿Provoca El Niño más huracanes?

En el Atlántico, El Niño tiende a reducir la actividad de huracanes (por aumento de la cizalladura vertical del viento). En el Pacífico oriental, ocurre lo contrario: más ciclones tropicales.

¿Cuál es la situación actual del ENSO?

Para consultar el estado actual, recomendamos el boletín ENSO de la NOAA, que se actualiza mensualmente con datos observados y previsiones a varios meses.

Fuentes: NOAA Climate Prediction Center, World Meteorological Organization (WMO), Bureau of Meteorology (Australia), IPCC AR6 WG1 Cap. 2 y 4.