Una estación meteorológica automática (EMA) es una instalación que mide, registra y transmite variables meteorológicas de forma autónoma y continua, sin necesidad de un observador humano presente. Las EMAs han revolucionado la observación meteorológica al permitir una cobertura espacial y temporal sin precedentes, con datos cada 10 minutos (o menos) las 24 horas del día.
Sensores y variables
Una EMA estándar incluye sensores para: temperatura y humedad (termohigrómetro en garita ventilada), presión atmosférica (barómetro digital), viento (anemómetro y veleta a 10 m), precipitación (pluviómetro de balancín o pesaje), radiación solar (piranómetro), y en estaciones avanzadas: ceilómetro, sensor de visibilidad, detector de tipo de precipitación, y sensor de estado del suelo.
Los datos se transmiten en tiempo real vía GPRS/3G/4G, satélite o radio al centro de datos del servicio meteorológico, donde se someten a controles de calidad automáticos antes de incorporarse a los modelos de predicción numérica. Las EMAs funcionan con alimentación solar y baterías, lo que permite instalarlas en ubicaciones remotas (cumbres montañosas, islas, zonas desérticas).
En España, AEMET opera una red de más de 800 EMAs distribuidas por todo el territorio, complementadas por más de 2.500 estaciones de la red climatológica colaboradora. Esta red es la columna vertebral de la observación meteorológica española. Ver también: barómetro, termómetro, lidar meteorológico.