La brisa marina (o virazón) es un viento local que sopla del mar hacia la tierra durante las horas centrales del día. Se produce porque la tierra se calienta más rápido que el mar bajo la radiación solar: el aire sobre la tierra se calienta, asciende, y crea una zona de baja presión relativa; el aire más fresco del mar fluye hacia tierra para reemplazarlo, generando un viento suave y refrescante de 10-25 km/h.

Por la noche, el proceso se invierte: la tierra se enfría más rápido que el mar, y se establece la brisa terrestre (terral), que sopla de tierra a mar, generalmente más débil que la marina. Este ciclo diario es uno de los fenómenos meteorológicos locales más predecibles y tiene un alcance de 30-50 km tierra adentro y hasta 1-2 km de altitud.

En la costa mediterránea española, la brisa marina (llamada marinada en Cataluña, embat en Mallorca, garbí en Valencia) es un fenómeno cotidiano de primavera a otoño que modera las temperaturas costeras. Sin embargo, las brisas también pueden tener un lado peligroso: la convergencia de brisas de dos costas opuestas (como en el istmo de la isla de Mallorca) puede disparar tormentas de desarrollo vertical. Además, la brisa terrestre nocturna puede empujar la contaminación urbana mar adentro.