El efecto Föhn (o efecto foehn) es un fenómeno meteorológico que se produce cuando una masa de aire húmedo se ve forzada a ascender por la ladera de una montaña (barlovento). Al ascender, el aire se enfría, el vapor de agua se condensa formando nubes y precipitación, y el aire pierde gran parte de su humedad. Cuando ese aire ya seco cruza la cumbre y desciende por la otra vertiente (sotavento), se calienta rápidamente por compresión adiabática seca (≈1 °C/100 m), llegando a la base considerablemente más caliente y seco que en el lado de barlovento.

El resultado puede ser dramático: diferencias de 10-15 °C entre ambos lados de una cordillera. El nombre proviene del Föhn de los Alpes, un viento cálido y seco que desciende de las montañas. En España, el efecto Föhn es responsable de temperaturas inusualmente altas en la vertiente sur de los Pirineos, la costa cantábrica con vientos del sur, y la zona norte de las Islas Canarias con vientos alisios del noreste que descargan la humedad en la vertiente norte y llegan secos y calientes a la vertiente sur.

El efecto Föhn tiene implicaciones importantes: en zonas de montaña, puede provocar deshielo rápido de la nieve y riesgo de aludes; en las costas de sotavento, cielos despejados y temperaturas anómalas; y en materia de incendios forestales, la combinación de calor extremo y humedad muy baja crea las condiciones más peligrosas. El cierzo en el valle del Ebro y el levante en Gibraltar son ejemplos de vientos con componente Föhn en España.