La bora es un viento catabático extremadamente violento que desciende desde las mesetas y montañas del interior de los Balcanes (Eslovenia, Croacia, Montenegro) hacia la costa del mar Adriático. Alcanza rachas de 150-250 km/h en casos extremos, especialmente en el golfo de Trieste y la costa dálmata, donde es uno de los vientos más temidos del Mediterráneo.

Mecanismo de formación

Se produce cuando aire frío continental se acumula en las mesetas de los Balcanes, retenido por las montañas costeras (Alpes Dináricos). Cuando la acumulación es suficiente, el aire frío y denso desborda las crestas montañosas y se precipita ladera abajo por gravedad. Al descender, el aire se comprime y calienta adiabáticamente, pero como parte desde temperaturas tan bajas (-10 a -20 °C en las mesetas), sigue llegando a la costa como un viento gélido y brutal.

Se distinguen dos tipos: la bora anticiclónica (cielos despejados, aire extremadamente frío y seco, la más frecuente) y la bora ciclónica (asociada a una borrasca adriática, con nubes, nieve y lluvia, aún más peligrosa para la navegación). Ambas pueden durar de 1 a 5 días.

Los efectos en el Adriático son devastadores: mar extremadamente agitado, navegación imposible, congelación de estructuras portuarias, y cierre de carreteras costeras por rachas. Es un fenómeno análogo al cierzo español y al mistral francés, todos ellos vientos canalizados por topografía. Ver también: viento catabático.