Un viento catabático (del griego katabatikos, «que desciende») es un flujo de aire que baja por una pendiente impulsado por la gravedad. Se produce cuando el aire en contacto con una superficie elevada y fría (montaña nevada, glaciar, meseta) se enfría, aumenta su densidad y se desliza ladera abajo. Es el opuesto del viento anabático, que asciende por las laderas calentadas por el sol.
Los vientos catabáticos más potentes del planeta se registran en la Antártida, donde el aire enfriado sobre la meseta de hielo desciende hacia la costa a velocidades sostenidas de 150-300 km/h (estación Dumont d'Urville). En los Alpes, el bora es un viento catabático que desciende desde las mesetas del interior hacia el Adriático con rachas de más de 200 km/h. En España, el cierzo del valle del Ebro tiene un componente catabático al canalizarse entre los Pirineos y el Sistema Ibérico.
A menor escala, los vientos catabáticos nocturnos son frecuentes en cualquier valle de montaña: el aire frío nocturno se acumula en las cumbres y desciende por las laderas al anochecer, creando brisas de montaña y acumulación de aire frío en los fondos de valle (piscinas de aire frío). Esto explica por qué las heladas son más intensas en el fondo de los valles que en las laderas. En agricultura, estas inversiones térmicas nocturnas pueden ser devastadoras para los cultivos en primavera.