El viento anabático (del griego anabatikos, «que asciende») es el opuesto del viento catabático: un flujo de aire que asciende por una ladera impulsado por el calentamiento solar. Cuando el sol calienta una ladera de montaña, el aire en contacto con ella se calienta más que el aire a la misma altitud sobre el valle, se vuelve más ligero y asciende por la pendiente.

Los vientos anabáticos son típicamente diurnos (comienzan 1-2 horas después del amanecer y se debilitan al atardecer), suaves (5-15 km/h) y locales. Contribuyen a la formación de cúmulos en las crestas de las montañas por la tarde: el aire húmedo del valle que asciende por las laderas se enfría hasta condensar. Este es el mecanismo principal de las tormentas vespertinas de montaña en verano.

El ciclo brisa de valle (anabática de día) / brisa de montaña (catabática de noche) es uno de los patrones de viento local más predecibles y se observa en prácticamente todas las montañas del mundo en condiciones de buen tiempo. En los Pirineos, Sierra Nevada y el Sistema Central español, los pilotos de parapente y ala delta aprovechan las térmicas y los vientos anabáticos para ganar altura. Los montañeros experimentados saben que las tormentas vespertinas de montaña son consecuencia directa de estas brisas ascendentes cargadas de humedad.