Los ciclos de Milankovitch son variaciones cuasiperiódicas en la geometría orbital y axial de la Tierra que modulan la cantidad y distribución de radiación solar que recibe el planeta a lo largo de escalas temporales de decenas a cientos de miles de años. Son los responsables principales de la alternancia entre glaciaciones y periodos interglaciares durante el Cuaternario.

Los tres ciclos

  • Excentricidad (~100.000 y ~400.000 años): la órbita terrestre varía entre casi circular y ligeramente elíptica, cambiando la distancia media al Sol y afectando la radiación total recibida en un ~0,2 %.
  • Oblicuidad (~41.000 años): la inclinación del eje terrestre oscila entre 22,1° y 24,5° (actualmente 23,44°), modulando la intensidad de las estaciones. Mayor inclinación = veranos más cálidos e inviernos más fríos.
  • Precesión (~26.000 años): el eje terrestre «bambolea» como una peonza, cambiando en qué punto de la órbita cae cada estación. Actualmente, el perihelio coincide con el invierno boreal.

La clave es la insolación de verano en altas latitudes del hemisferio norte: cuando es baja, la nieve invernal no se funde completamente, acumulándose año tras año hasta formar glaciares continentales. La retroalimentación hielo-albedo y los cambios en CO₂ oceánico amplifican la señal orbital.

Aunque los ciclos de Milankovitch operan en escalas de miles de años, demuestran la extrema sensibilidad del clima a cambios relativamente pequeños en la radiación. El calentamiento actual es mucho más rápido que cualquier cambio orbital. Ver también: cambio climático.