El calentamiento ártico amplificado (o amplificación ártica) es el fenómeno por el cual la región del Ártico se está calentando 2-4 veces más rápido que la media global. Mientras la temperatura media del planeta ha subido ~1,2 °C desde la era preindustrial, el Ártico ha registrado incrementos de 3-5 °C, con consecuencias profundas para el clima global.

Mecanismos de amplificación

El principal motor es la retroalimentación hielo-albedo: al fundirse el hielo marino (de alta reflectividad), queda expuesto el océano oscuro (baja reflectividad) que absorbe más radiación solar, calentando el agua y fundiendo más hielo. Otros mecanismos incluyen: aumento de vapor de agua (potente gas de efecto invernadero), cambios en la cobertura nubosa, transporte de calor desde latitudes más bajas, y pérdida de permafrost que libera metano y CO₂.

Las consecuencias son globales: la reducción del gradiente de temperatura polo-ecuador debilita el jet stream, que se vuelve más ondulado y lento, favoreciendo bloqueos atmosféricos que causan olas de calor, sequías o lluvias persistentes en latitudes medias. Esto explicaría en parte la mayor frecuencia de eventos meteorológicos extremos en Europa y España.

El hielo marino ártico de verano se ha reducido un 40 % desde 1979 y podría desaparecer completamente en verano antes de 2050. La pérdida de Groenlandia contribuye al ascenso del nivel del mar. Ver también: cambio climático, teleconexión.