La isla de calor urbana (UHI, Urban Heat Island) es el fenómeno por el cual las áreas urbanas registran temperaturas significativamente más altas que las zonas rurales circundantes, especialmente durante la noche. La diferencia puede alcanzar 5-10 °C en ciudades grandes como Madrid, Barcelona, Sevilla o Ciudad de México, y es más pronunciada en noches despejadas y con poco viento.
Las causas son múltiples: los materiales de construcción (asfalto, hormigón, ladrillo) absorben y almacenan más calor que la vegetación; la eliminación de vegetación reduce la evapotranspiración (que enfriaría el aire); los edificios bloquean el viento y atrapan el calor por el «efecto cañón»; y las actividades humanas (tráfico, aire acondicionado, industria) liberan calor adicional (calor antropogénico). Además, la geometría de las calles dificulta la pérdida de calor nocturno por radiación.
La isla de calor urbana tiene consecuencias serias para la salud: las noches tropicales (mínima >20 °C) impiden la recuperación del cuerpo tras un día de calor extremo, multiplicando las muertes durante las olas de calor. En Madrid, la temperatura nocturna en el centro puede ser 8 °C superior a la del aeropuerto de Barajas. Las estrategias de mitigación incluyen: aumentar el arbolado urbano, techos verdes y blancos (mayor albedo), pavimentos permeables, y planificación urbana que favorezca la ventilación.