Una noche tropical se define meteorológicamente como aquella en la que la temperatura mínima no desciende de 20 °C. Es un indicador clave del estrés térmico nocturno porque impide la recuperación fisiológica del organismo: el cuerpo necesita que la temperatura ambiental baje por la noche para reducir la temperatura corporal acumulada durante el día.

Impacto sanitario

Las noches tropicales tienen un impacto sanitario más grave que las temperaturas máximas diurnas: la mortalidad durante olas de calor se correlaciona más estrechamente con las mínimas nocturnas que con las máximas. El cuerpo no puede completar su ciclo de refrigeración si la temperatura no baja lo suficiente, lo que produce fatiga acumulativa, deshidratación, y fallo cardiovascular en personas vulnerables (ancianos, enfermos crónicos).

En España, las noches tropicales han aumentado drásticamente en las últimas décadas. Ciudades costeras como Valencia, Barcelona, Málaga y Palma de Mallorca registran ahora 30-60 noches tropicales al año, el doble que en los años 1980. En episodios extremos se registran noches ecuatoriales (mínima >25 °C), cada vez más frecuentes en el litoral mediterráneo durante julio y agosto.

El efecto isla de calor urbana agrava el problema: las ciudades retienen más calor que el entorno rural, amplificando las noches tropicales en 2-5 °C adicionales. El cambio climático proyecta un aumento del 50-100 % en noches tropicales para la Península Ibérica antes de 2050. Ver también: temperatura de bulbo húmedo, golpe de calor.