Un medicane (Mediterranean hurricane) es un ciclón de mesoescala que se forma sobre el mar Mediterráneo y adquiere algunas características de los ciclones tropicales: un «ojo» central cálido, bandas espirales de nubes y convección, y vientos de hasta fuerza huracán. Técnicamente se denominan ciclones de características tropicales mediterráneos (Tropical-Like Cyclones, TLC) o ciclones subtropicales mediterráneos.
Se forman cuando una DANA o una borrasca cortada se sitúa sobre aguas mediterráneas cálidas (>24 °C), y la convección intensa sobre el mar alimenta un sistema que va adquiriendo simetría circular y un núcleo cálido. Sus vientos máximos oscilan típicamente entre 90 y 140 km/h (equivalente a un huracán categoría 1), aunque algunos han alcanzado la categoría 2. Son más pequeños que los huracanes tropicales (100-300 km de diámetro) y de vida más corta (1-3 días).
Se producen principalmente en otoño e invierno, con 1-2 eventos al año de media. Han afectado a las Islas Baleares, Cerdeña, Sicilia, Creta, Libia y Argelia. El ciclón Ianos (2020) afectó a Grecia con vientos de 120 km/h, y Daniel (2023) provocó inundaciones catastróficas en Libia con más de 5.000 muertos. Con el cambio climático calentando el Mediterráneo, se prevé que los medicanes puedan volverse más intensos aunque no necesariamente más frecuentes.