Una supercélula es el tipo de tormenta más organizado, potente y peligroso. Se distingue de las tormentas ordinarias por la presencia de un mesociclón: una rotación persistente a escala de 2-10 km dentro de la corriente ascendente del cumulonimbus. Esta rotación, alimentada por una fuerte cizalladura del viento vertical, permite que la tormenta se mantenga durante horas (frente a los 30-60 minutos de una tormenta convencional).
Las supercélulas producen los fenómenos meteorológicos más extremos: tornados (el 90 % de los tornados significativos proceden de supercélulas), granizo gigante (>5 cm, a veces >10 cm), vientos destructivos en línea recta (>130 km/h), lluvias torrenciales e inundaciones súbitas, y descargas eléctricas extremadamente frecuentes. Su estructura incluye una bóveda de eco (vault) en el radar donde la corriente ascendente es tan potente que no hay precipitación en su interior.
Se clasifican en tres tipos: LP (low precipitation: poca lluvia visible, más peligrosa porque el tornado puede estar oculto), classic (la más común, con mesociclón bien definido) y HP (high precipitation: envuelta en lluvia, el tornado puede quedar oculto por la cortina de precipitación). En España, las supercélulas se producen principalmente en el valle del Ebro, la meseta norte y el litoral mediterráneo, con episodios documentados que han producido granizo de 5-8 cm y tornados EF2. Su detección se realiza mediante radar Doppler (firmas de gancho y mesociclón).