Una línea de turbonada (squall line) es una organización lineal de tormentas severas que se extiende a lo largo de cientos de kilómetros y se desplaza como una unidad, generando una banda estrecha pero prolongada de vientos fuertes, lluvias intensas, granizo y, ocasionalmente, tornados. Se forma típicamente a lo largo de o por delante de un frente frío activo, donde la convergencia de aire en superficie fuerza un ascenso vigoroso. La estructura típica incluye una línea de convección activa (la zona de tormentas más intensas), una zona de corrientes descendentes detrás, y un frente de racha (gust front) que avanza por delante, causando el cambio brusco de viento que anuncia la llegada de la línea. Los vientos más destructivos se concentran en un arco de racha (bow echo en radar), una curvatura hacia adelante de la línea donde los vientos pueden superar los 120 km/h. Un caso extremo de línea de turbonada persistente y destructiva es el derecho. En España, las líneas de turbonada son frecuentes durante las entradas de aire frío en primavera y otoño, especialmente cuando cruzan la Península Ibérica asociadas a borrascas profundas. El Valle del Ebro, Cataluña y la fachada mediterránea son zonas particularmente propensas. En el radar se identifican como una línea continua de ecos intensos que puede tener 200-500 km de longitud.