Una borrasca (o depresión, ciclón extratropical) es un sistema de baja presión atmosférica en el que el aire asciende desde la superficie hacia las capas altas. Este movimiento ascendente enfría el aire, condensa la humedad y genera nubes y precipitación. En el hemisferio norte, los vientos circulan en sentido antihorario alrededor del centro de la borrasca; en el hemisferio sur, en sentido horario.

Las borrascas se forman típicamente en la zona de contacto entre masas de aire cálido y frío, conocida como frente polar. La diferencia de temperatura crea inestabilidad y ondulaciones que se profundizan hasta convertirse en sistemas bien organizados con frente frío, frente cálido y, en las fases maduras, frente ocluido. Una borrasca intensa puede tener una presión central por debajo de 960 hPa, con vientos de fuerza huracán.

En Europa occidental, las borrascas atlánticas son la principal fuente de precipitación. Viajan de oeste a este arrastradas por el jet stream. En España, las borrascas que llegan por el noroeste afectan especialmente a Galicia y la cornisa cantábrica, mientras que las que se sitúan al suroeste generan lluvias en Andalucía y el Mediterráneo. Las borrascas más peligrosas reciben nombre propio desde la temporada 2017-2018 (sistema de nomenclatura europeo).