Un frente ocluido se forma cuando un frente frío más rápido alcanza y se fusiona con un frente cálido más lento, elevando completamente la masa de aire cálido de la superficie. En los mapas sinópticos se representa con una línea púrpura con triángulos y semicírculos alternados. Es una señal de que la borrasca está en su fase madura o de decadencia.

Existen dos tipos: la oclusión fría (el aire detrás del frente frío es más frío que el aire delante del frente cálido; el frente frío se mete debajo del cálido) y la oclusión cálida (el aire detrás del frente frío es menos frío que el aire delante del cálido; el frente frío asciende sobre el cálido). En Europa occidental, las oclusiones frías son más frecuentes.

La precipitación de un frente ocluido combina características de ambos frentes: puede ser tanto continua como en chubascos, a menudo con una banda de precipitación más ancha y difusa. La fase de oclusión marca el momento en que la borrasca comienza a perder energía porque su fuente de combustible (el contraste térmico entre las masas de aire) se reduce al elevar el aire cálido. Sin embargo, las oclusiones activas todavía pueden producir precipitaciones significativas y vientos fuertes.