Un frente cálido se produce cuando una masa de aire cálido avanza y se desliza por encima del aire frío que se retira. Al ser menos denso, el aire cálido no puede desplazar al frío directamente, sino que asciende suavemente sobre él formando una rampa de nubosidad que puede extenderse cientos de kilómetros por delante de la línea frontal en superficie. En los mapas se dibuja como una línea roja con semicírculos.

La secuencia de nubes antes de un frente cálido es característica y permite predecir su llegada con horas de antelación: primero aparecen cirros altos y tenues, seguidos de cirrostratos (halo solar), luego altoestratos que difuminan el sol, y finalmente nimboestratos que traen lluvia continua y persistente, de intensidad moderada. Tras el paso del frente, la temperatura asciende, la lluvia amaina pero el cielo puede permanecer nuboso.

Los frentes cálidos se desplazan más lentamente que los fríos (20-30 km/h) y su precipitación es más extensa pero menos intensa. Son la principal causa de días grises y lluviosos prolongados en el norte de España y Europa. Cuando un frente frío alcanza a un frente cálido, se forma un frente ocluido. En invierno, la precipitación de un frente cálido puede caer en forma de lluvia engelante si atraviesa una capa de aire bajo cero cerca de la superficie.