Los cirros (Ci) son las nubes más altas de la troposfera, situadas entre 6.000 y 12.000 metros de altitud. Están compuestas enteramente de cristales de hielo, lo que les da su aspecto característico: filamentos blancos, delicados y fibrosos, a menudo curvados como mechones de pelo o plumas. Su nombre proviene del latín cirrus (rizo de cabello).

Los cirros son un indicador importante del tiempo futuro. La secuencia clásica cirros → cirrostratos → altoestratosnimboestratos anuncia la aproximación de un frente cálido y lluvia en las próximas 12-36 horas. Los marineros tienen un dicho antiguo: «Si ves cirros, prepárate para la lluvia». Sin embargo, los cirros aislados en un cielo azul pueden indicar simplemente buen tiempo con algo de humedad en altura.

Los cirros también son relevantes para el clima: aunque son delgados y dejan pasar la mayor parte de la luz solar, atrapan parte de la radiación infrarroja que emite la superficie, contribuyendo a un ligero efecto invernadero. Las estelas de condensación de los aviones (contrails) son cirros artificiales: si persisten y se extienden, indican humedad alta en la alta troposfera. Nubes altas relacionadas: cirrostratos (velo tenue que produce halos solares y lunares) y cirrocúmulos (pequeñas ondulaciones regulares, «cielo empedrado»).