El altocúmulo (Ac) es una de las nubes más comunes y variadas, situada a altitudes medias (2.000-6.000 m). Se presenta como masas blancas y grises en forma de copos, rodillos o láminas, a menudo dispuestas en filas o patrones regulares. Cada elemento tiene un diámetro aparente de 1° a 5° (el tamaño de uno a tres dedos a brazo extendido).
Existen varias especies importantes: los altocúmulos castellanus (con pequeñas torretas que brotan de una base común, como almenas de castillo) son un indicador clásico de inestabilidad en niveles medios y un precursor fiable de tormentas vespertinas. Los altocúmulos lenticularis (nubes lenticulares) tienen forma de lente u OVNI y se forman por ondas de montaña.
Una mañana con altocúmulos castellanus en verano es una señal de alarma para los meteorólogos: indica que la atmósfera es inestable a niveles medios y que, si el calentamiento diurno es suficiente, se desarrollarán cumulonimbus tormentosos por la tarde. El dicho popular «cielo aborregado» se refiere a los altocúmulos regulares y, como los cirrocúmulos, se asocia popularmente con un cambio de tiempo.