Las nubes lenticulares (altocumulus lenticularis) son formaciones espectaculares con forma de lente, platillo volante o disco que se forman a sotavento de obstáculos montañosos. Cuando un viento fuerte y estable atraviesa una cordillera, el aire forma ondas verticales (ondas de montaña u ondas de Lee). En la cresta de estas ondas, donde el aire asciende, se condensa el vapor de agua; en el valle, se evapora. El resultado es una nube que permanece estacionaria mientras el viento la atraviesa continuamente.

Pueden formarse a varios niveles (se han observado a altitudes desde 2.000 hasta 12.000 m) y apilarse en capas como una pila de platos. Su forma aerodinámica, bordes suaves y aspecto «artificial» las han convertido en una de las explicaciones más comunes de avistamientos de OVNIs. En la Península Ibérica son frecuentes a sotavento del Sistema Central, los Pirineos y las cumbres de Canarias, especialmente con vientos de componente norte.

Para los pilotos de planeador, las ondas de montaña asociadas a nubes lenticulares son una oportunidad extraordinaria de ascenso (se han alcanzado más de 15.000 m en planeador aprovechando estas ondas). Sin embargo, para la aviación comercial representan un peligro por las turbulencias severas asociadas, especialmente en los rotores que se forman bajo las ondas. Las nubes lenticulares también indican fuertes vientos en altura y efecto Föhn en la vertiente de sotavento.