El cumulonimbus incus (del latín incus, «yunque») es la fase más desarrollada y madura del cumulonimbus, reconocible por su espectacular yunque superior: una expansión horizontal de cirros densos en la cima de la nube que se forma cuando la corriente ascendente choca contra la tropopausa (11-15 km de altitud) y se expande lateralmente.

Estructura y peligrosidad

El yunque puede extenderse 50-100 km a favor del viento en niveles altos. Su forma y tamaño proporcionan información valiosa: un yunque asimétrico y extendido indica vientos fuertes en altura; un overshooting top (protuberancia que perfora la tropopausa) señala una corriente ascendente extremadamente potente y riesgo de granizo gigante, tornados o reventones. La presencia de bandas estriadas o mammatus en la parte inferior del yunque confirma turbulencia intensa.

Un cumulonimbus incus maduro produce rayos (tanto nube-tierra como intra-nube), precipitaciones intensas, granizo, vientos descendentes violentos y, en los casos más severos, tornados. La tormenta puede persistir durante horas si la cizalladura del viento es favorable, especialmente cuando evoluciona a supercélula.

En España, los cumulonimbus incus más desarrollados se observan en las tormentas de primavera y otoño sobre el Mediterráneo, alimentadas por el contraste entre el aire frío en altura y el mar cálido. Son fácilmente identificables desde la distancia como «setas» o «yunques» blancos que dominan el horizonte. Ver también: radar meteorológico.