El granizo consiste en bolas o trozos irregulares de hielo de 5 mm o más de diámetro (por debajo de 5 mm se habla de granizo menudo o graupel). Se forma dentro de cumulonimbus con corrientes ascendentes muy potentes (>20 m/s) que mantienen las partículas de hielo en suspensión el tiempo suficiente para que crezcan capa a capa al ir acumulando gotas de agua superenfriada que se congelan al contacto.
El tamaño del granizo depende de la fuerza de las corrientes ascendentes: con 20 m/s se forman piedras de 1-2 cm, con 30 m/s de 3-5 cm, y con corrientes extremas de 50+ m/s (típicas de supercélulas) pueden alcanzar más de 10 cm de diámetro y pesar varios cientos de gramos. El récord mundial es una piedra de 20 cm y 878 gramos en Vivian, Dakota del Sur (2010). En España, granizo de 5-8 cm se registra cada temporada, especialmente en el valle del Ebro, la meseta norte y zonas del litoral mediterráneo.
Los daños pueden ser enormes: cosechas arrasadas (miles de millones de euros anuales a nivel global), vehículos abollados, tejados perforados e incluso heridos graves. El granizo es la forma de precipitación más dañina económicamente en la agricultura española. La escala TORRO clasifica las tormentas de granizo de H0 a H10 según el tamaño del granizo. Para combatirlo, en algunas regiones se emplean redes antigranizo, seguros agrarios y, de forma más controvertida, siembra de nubes con yoduro de plata para intentar reducir el tamaño de las piedras.