La aguanieve (sleet en inglés) es una precipitación mixta que puede presentarse de dos formas: como una mezcla de gotas de lluvia y copos de nieve parcialmente fundidos, o como bolitas de hielo translúcidas de 2-5 mm (ice pellets) que rebotan al golpear el suelo. Se produce cuando la cota de nieve está muy próxima a la superficie.

El mecanismo típico es: los cristales de nieve caen desde la nube, atraviesan una capa de aire por encima de 0 °C que los funde parcialmente, y llegan al suelo como una mezcla semisólida. Si la capa cálida es lo suficientemente profunda para fundir completamente los cristales pero hay una capa fría superficial, las gotas pueden volver a congelarse parcialmente, formando las bolitas de hielo características.

La aguanieve es una condición de transición entre la lluvia y la nieve, y es habitual en las cotas intermedias de las montañas españolas, especialmente en otoño y primavera. Es un indicador de que la cota de nieve está cerca: si baja, la aguanieve se convierte en nieve; si sube, pasa a lluvia. Para los conductores, la aguanieve señala que la carretera puede estar al límite de la congelación. Se distingue de la lluvia engelante en que esta última cae completamente líquida y se congela solo al contacto con la superficie.