Una tormenta eléctrica (o tormenta) es un fenómeno atmosférico caracterizado por rayos, truenos y generalmente precipitación intensa, producido por nubes de tipo cumulonimbus. Se estima que en cualquier momento hay unas 1.800 tormentas activas simultáneamente en el planeta, con más de 40.000 al día y unos 16 millones al año.
Las tormentas pasan por tres fases: fase de desarrollo (corrientes ascendentes dominantes, la nube crece), fase madura (coexisten corrientes ascendentes y descendentes, se producen los fenómenos más intensos: rayos, granizo, lluvias torrenciales, rachas de viento) y fase de disipación (corrientes descendentes dominan, la lluvia se debilita y la nube se desmorona). Una tormenta unicelular típica dura 30-60 minutos; los sistemas multicelulares y las supercélulas pueden durar horas.
En España, las tormentas son más frecuentes de mayo a septiembre, con dos zonas de máxima actividad: el interior peninsular (meseta, Pirineos, Sistema Ibérico) por convección térmica diurna, y el litoral mediterráneo (especialmente en otoño) por inestabilidad asociada a DANAs. La red de detección de rayos de AEMET registra unos 500.000-700.000 descargas al año en España. Las tormentas son la principal causa de muertes por fenómenos meteorológicos (caída de rayos) y de los daños agrícolas más graves (granizo).