Una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) es una bolsa de aire frío en la alta troposfera (entre 5.000 y 9.000 m de altitud) que se ha desgajado de la corriente principal del jet stream polar. Al quedar aislada del flujo general, puede permanecer estacionaria o moverse erráticamente durante días, generando inestabilidad persistente en la región que afecta.
El mecanismo destructivo de la DANA es especialmente eficaz en el Mediterráneo occidental: el aire frío en altura se sitúa sobre un mar todavía cálido (>24 °C en otoño), creando un contraste térmico vertical extremo que dispara corrientes ascendentes violentas. El aire cálido y muy húmedo del Mediterráneo alimenta cumulonimbus que pueden descargar más de 300 mm en pocas horas. Las inundaciones históricas del Levante español, Baleares y sureste francés están frecuentemente asociadas a este fenómeno.
Es importante distinguir la DANA de la gota fría, término popular que se usa como sinónimo pero que técnicamente no es idéntico. La DANA es un concepto de meteorología dinámica (se refiere a la estructura en altura), mientras que «gota fría» es más coloquial y se centra en los efectos en superficie. En cualquier caso, las DANAs son responsables de algunos de los episodios más catastróficos de la meteorología mediterránea, con lluvias récord, riadas y, ocasionalmente, tornados y trombas marinas.