La gota fría es el nombre coloquial que reciben en España los episodios de lluvias torrenciales que afectan principalmente al litoral mediterráneo en otoño. Técnicamente, suele corresponder a una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), aunque no todos los episodios de lluvias intensas están causados por una DANA en sentido estricto.

El mecanismo es devastador por la combinación de factores: aire muy frío en las capas altas (hasta -20 °C a 5.500 m) se sitúa sobre un Mediterráneo occidental con temperaturas superficiales superiores a 24-26 °C tras el verano. El contraste térmico vertical dispara la inestabilidad: el aire cálido y saturado de humedad asciende violentamente formando cumulonimbus de hasta 15 km de altura que descargan cantidades extremas de precipitación. Se han registrado acumulaciones de más de 500 mm en 24 horas en puntos de la Comunidad Valenciana, Murcia y Cataluña.

Las gotas frías han causado algunas de las peores catástrofes naturales de España: la riada de Turia en Valencia (1957), las inundaciones de Oliva-Pego (1987), la riada de Badajoz (1997), las inundaciones del Segura (2019) y las del Turia y Magro (2024). La orografía costera amplifica el efecto: las sierras prelitorales (Tramuntana, Aitana, Sierra de Gádor) fuerzan el ascenso del aire húmedo (efecto orográfico). La urbanización de ramblas y cauces secos ha agravado las consecuencias de estos episodios recurrentes.