La cizalladura del viento (wind shear) es un cambio rápido en la velocidad, dirección o ambas del viento en una distancia corta, ya sea vertical (con la altitud) u horizontal. Es uno de los parámetros más importantes en meteorología severa y en seguridad aérea. Se mide en nudos por cada 1.000 pies de altitud (cizalladura vertical) o en nudos por kilómetro (horizontal).

La cizalladura vertical es el ingrediente clave para la formación de tormentas rotatorias: cuando el viento en superficie sopla del sur y en altura del oeste, la diferencia genera un rodillo horizontal de aire que puede ser inclinado a la vertical por una corriente ascendente, creando un mesociclón — el precursor de supercélulas y tornados. Una cizalladura fuerte (>20 nudos en los primeros 6 km) combinada con alta inestabilidad es la receta clásica de tiempo severo.

Para la aviación, la cizalladura a baja altitud es extremadamente peligrosa durante el despegue y el aterrizaje. Las microexplosiones, los frentes fríos intensos, las tormentas cercanas al aeropuerto y las ondas de montaña pueden generar cizalladura severa. Los aeropuertos modernos cuentan con sistemas LLWAS (Low-Level Windshear Alert System) y radares Doppler dedicados (TDWR) para detectarla. En España, los aeropuertos del Mediterráneo, Canarias y los rodeados de montañas son los más afectados por cizalladura.