El levante es un viento del este o sureste que sopla en el Mediterráneo occidental, especialmente intenso en el estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán. Arrastra aire húmedo y cálido del Mediterráneo hacia la costa, generando nubosidad, lluvias y nieblas persistentes. En el estrecho de Gibraltar puede alcanzar fuerza 8-9 en la escala Beaufort (60-80 km/h).
El levante se produce cuando una borrasca se sitúa al suroeste de la Península o sobre el norte de África, estableciendo un flujo del este sobre el Mediterráneo. Al cargarse de humedad sobre un mar cálido, genera nubes bajas, llovizna persistente y un ambiente agobiante en la costa. En Gibraltar y la costa de Cádiz, el levante fuerte puede durar días, creando un embudo de viento en el estrecho que es temido por los marineros.
El viento de levante es un ingrediente clave en los episodios de lluvias torrenciales del litoral mediterráneo: cuando una DANA se sitúa sobre el suroeste peninsular, el flujo de levante aporta humedad masiva que se descarga al chocar contra las sierras prelitorales (precipitación orográfica). Los episodios de «gota fría» más catastróficos del Levante español se producen con un potente flujo de levante alimentando la inestabilidad.