Las nubes noctilucentes (NLC, del latín noctis lucens, «que brilla de noche») son las nubes más altas de la atmósfera terrestre, formándose a altitudes de 80-85 km en la mesosfera, muy por encima de las nubes meteorológicas convencionales (0-12 km). Están compuestas por diminutos cristales de hielo de apenas 100 nanómetros de diámetro.
Observación y aspecto
Solo son visibles durante el crepúsculo profundo, cuando el Sol se encuentra entre 6° y 16° por debajo del horizonte: a esa hora, las capas bajas están en sombra pero la mesosfera sigue iluminada por los rayos solares rasantes. Aparecen como velos tenues de color azul eléctrico o blanco plateado con estructura ondulada, generalmente en dirección norte (en el hemisferio norte). Se observan mejor entre mayo y agosto en latitudes de 50°-70° N.
Su existencia fue documentada por primera vez en 1885, dos años después de la erupción del Krakatoa. Desde entonces, su frecuencia y extensión hacia latitudes más bajas ha aumentado, lo que algunos científicos relacionan con el cambio climático: el aumento de metano en la atmósfera genera más vapor de agua en la mesosfera, mientras que paradójicamente la mesosfera se enfría cuando la troposfera se calienta.
En España son extremadamente raras, avistándose solo ocasionalmente desde el norte peninsular en veranos excepcionales. Son un fenómeno puramente visual sin impacto meteorológico directo, pero constituyen un indicador valioso del estado de la alta atmósfera. Ver también: cirro.