El terral es un viento de componente norte que sopla desde el interior hacia la costa, especialmente notable en Málaga y las costas mediterráneas andaluzas. Es la versión nocturna y madrugadora de la circulación brisa marina/brisa terrestre: durante la noche, la tierra se enfría más rápidamente que el mar, el aire frío y denso sobre la tierra desciende y fluye hacia la costa como una brisa terrestre. Sin embargo, cuando interviene la orografía de las sierras litorales, este flujo se intensifica notablemente. En Málaga, el terral se produce cuando el aire del interior de Andalucía desciende por la vertiente sur de los Montes de Málaga y la Axarquía. Al descender, se calienta por compresión adiabática (efecto Föhn), llegando a la ciudad como un viento muy cálido y extremadamente seco. En verano, el terral puede elevar las temperaturas nocturnas por encima de 30 °C y las diurnas hasta 40-44 °C en la capital malagueña, con humedades relativas inferiores al 15%. Estas condiciones generan un alto riesgo de incendios forestales. El terral malagueño es uno de los vientos más singulares de España por crear una paradoja costera: una ciudad de playa con temperaturas propias de desierto interior. Los días de terral, las playas de Málaga se vacían al amanecer por el calor sofocante. El fenómeno también se observa, con menor intensidad, en otras costas del Mediterráneo donde montañas cercanas al litoral facilitan el descenso de aire continental. En la rosa de los vientos clásica, el terral corresponde a la dirección norte-noroeste en Málaga.