La capacidad de campo se alcanza 24-48 horas después de una lluvia o riego abundante, cuando el agua gravitacional ha drenado y solo queda agua retenida por capilaridad en los poros del suelo. Los suelos arcillosos retienen más (35-40% del volumen) que los arenosos (10-15%).

Entre la capacidad de campo y el punto de marchitez permanente (donde las plantas ya no pueden extraer agua) se encuentra el agua disponible para las plantas. El balance hídrico agrícola calcula cuándo el suelo cae por debajo de la capacidad de campo para programar el riego.