Niebla de advección
Niebla que se forma cuando aire cálido y húmedo se desplaza sobre una superficie más fría.
La niebla de advección se produce cuando una masa de aire cálido y húmedo se desplaza horizontalmente sobre una superficie significativamente más fría, enfriándose desde abajo hasta alcanzar el punto de rocío y produciendo condensación. A diferencia de la niebla de radiación, la niebla de advección puede formarse con vientos moderados (10-30 km/h) y a cualquier hora del día o la noche, ya que no depende del enfriamiento radiativo sino del contraste térmico entre el aire y la superficie.
Los escenarios más típicos incluyen: aire tropical marítimo desplazándose sobre aguas frías (costa de California, costas de Portugal y Galicia, bancos de Terranova), aire continental cálido sobre superficies nevadas o heladas, y brisas marinas húmedas sobre costas frías. En España, la niebla de advección es especialmente frecuente en el litoral atlántico (Galicia, costa norte de Portugal) cuando vientos del suroeste traen aire húmedo subtropical sobre las frías aguas de la corriente de Canarias, y en el estrecho de Gibraltar.
La niebla de advección puede ser extremadamente densa y persistente — más que la de radiación — porque el mecanismo se mantiene mientras persista el flujo de aire cálido. En costas, puede penetrar varios kilómetros tierra adentro. Es un riesgo importante para la navegación marítima (fue la causa del desastre del SS Andrea Doria en 1956) y la aviación costera. El satélite es la mejor herramienta para delimitar su extensión horizontal, que puede cubrir miles de kilómetros cuadrados.