La nieve polvo (powder snow) es un tipo de nieve recién caída caracterizada por su ligereza, sequedad y baja densidad (30-70 kg/m³, frente a los 200-500 kg/m³ de la nieve húmeda). Sus cristales mantienen la estructura hexagonal ramificada (dendritas) intacta, con gran cantidad de aire atrapado entre ellos, lo que la convierte en el tipo de nieve más apreciado para el esquí y snowboard.
Condiciones de formación
Se forma cuando la temperatura del aire es significativamente inferior a 0 °C (idealmente -10 °C o menos) y la humedad es relativamente baja. En estas condiciones, los cristales de nieve crecen grandes y ramificados, y al caer no se compactan porque no hay agua líquida que actúe como «pegamento». La ausencia de deshielo parcial durante la caída preserva la estructura esponjosa.
En España, la nieve polvo es frecuente en los Pirineos (especialmente en la vertiente norte y a altitudes superiores a 2.000 m), en Picos de Europa durante irrupciones árticas, y ocasionalmente en Sierra Nevada con nevadas de componente norte. La diferencia con la nieve húmeda (que cae con temperaturas próximas a 0 °C y se compacta fácilmente) es fundamental para las estaciones de esquí.
La nieve polvo es también un excelente aislante térmico (protege el suelo de heladas extremas) y contribuye al almacenamiento hídrico de los mantos nivales montañosos, crucial para el abastecimiento de agua en primavera y verano. Sin embargo, las capas de nieve polvo sobre costras de hielo son un factor de riesgo importante para avalanchas de placa. Ver también: graupel, helada.