El ciclo del agua (o ciclo hidrológico) es la circulación continua del agua en la Tierra a través de sus distintos estados (líquido, sólido y gaseoso) y compartimentos (océanos, atmósfera, ríos, lagos, hielo, aguas subterráneas). Es impulsado por la energía solar y la gravedad.

Las etapas principales son: evaporación (de los océanos, lagos y suelos, impulsada por el calor solar), transpiración (las plantas liberan agua a la atmósfera por sus hojas), condensación (el vapor de agua se enfría y forma nubes), precipitación (nieve, lluvia, granizo), escorrentía (el agua fluye por la superficie hacia ríos y océanos) e infiltración (el agua penetra en el suelo hasta los acuíferos). Cada día se evaporan unos 1.400 km³ de agua, la mayor parte desde los océanos.

El tiempo de residencia del agua varía enormemente: unos 9 días en la atmósfera, semanas a meses en ríos, años a milenios en los océanos, y miles de años en los glaciares y acuíferos profundos. El cambio climático está intensificando el ciclo del agua: más evaporación (por temperaturas más altas), más precipitación total globalmente, pero distribuida de forma más desigual (más lluvia en regiones húmedas, más sequía en regiones secas), con eventos de precipitación más extremos. La comprensión del ciclo del agua es la base de toda la meteorología y la hidrología.