La capa límite planetaria (CLP, o planetary boundary layer, PBL) es la capa más baja de la troposfera, que se extiende desde la superficie terrestre hasta una altitud variable de 0,5 a 2 km. Es la región atmosférica directamente influida por la fricción, el calentamiento y el enfriamiento de la superficie, y responde a los forzamientos de superficie en escalas de tiempo de una hora o menos.

Ciclo diurno

La CLP tiene un ciclo diurno marcado: durante el día, el calentamiento solar de la superficie genera convección que mezcla vigorosamente la capa, elevando su techo hasta 1-2 km (o más en climas cálidos y secos). Por la noche, el enfriamiento radiativo genera una capa estable y delgada (100-300 m, llamada capa límite nocturna) donde los contaminantes quedan atrapados, separada de la capa residual superior.

La altura de la CLP es crucial para la calidad del aire: una CLP baja (típica de situaciones anticiclónicas invernales con inversión térmica) atrapa contaminantes cerca del suelo, causando episodios de contaminación en ciudades como Madrid, Barcelona o Pekín. Una CLP alta y bien mezclada dispersa los contaminantes eficazmente.

En meteorología, la CLP determina en gran medida el tiempo «que sentimos»: la temperatura, humedad, viento y niebla a nivel de superficie están controlados por los procesos de esta capa. Los ceilómetros y lidars son los instrumentos clave para medir su altura. Ver también: inversión térmica, vorticidad.