La vorticidad es una magnitud vectorial que mide la rotación local de un fluido — en meteorología, la tendencia del aire a girar en torno a un eje. Es uno de los conceptos más fundamentales de la meteorología dinámica, esencial para entender la formación y evolución de borrascas, anticiclones, frentes y tormentas.

Tipos de vorticidad

  • Vorticidad relativa: debida al giro del aire respecto a la superficie terrestre. Positiva (ciclónica) en el hemisferio norte indica giro antihorario; negativa (anticiclónica) indica giro horario.
  • Vorticidad planetaria (parámetro de Coriolis, f): debida a la rotación de la Tierra. Máxima en los polos, nula en el ecuador.
  • Vorticidad absoluta: suma de la relativa y la planetaria.
  • Vorticidad potencial (PV): combina vorticidad con estabilidad estática, se conserva en movimientos adiabáticos y es la herramienta diagnóstica más potente en meteorología de niveles altos.

En la práctica, los meteorólogos analizan mapas de vorticidad en niveles altos (300-500 hPa) para identificar vaguadas, dorsales y DANAs. La advección de vorticidad positiva (PVA) en altura favorece el ascenso del aire y la ciclogénesis (formación de borrascas), mientras que la advección de vorticidad negativa (NVA) favorece el descenso y la estabilidad.

La ecuación de la vorticidad es la base de los modelos numéricos de predicción del tiempo. Sin este concepto, la meteorología moderna sería imposible. Ver también: advección, jet stream.