El gradiente adiabático describe cómo varía la temperatura de una parcela de aire que sube o baja en la atmósfera sin intercambiar calor. El seco (~9,8 °C/km) se aplica a aire no saturado; el húmedo (~5-7 °C/km, variable) a aire saturado, porque la condensación libera calor latente que frena el enfriamiento.
Clave para la estabilidad
Comparando el gradiente adiabático con el gradiente térmico real de la atmósfera se determina la estabilidad: si el aire que sube se enfría más despacio que su entorno (gradiente real > adiabático), sigue subiendo (inestable). Este concepto explica la formación de cúmulos y tormentas.