Las ondas de montaña se producen cuando viento estable y fuerte cruza una barrera orográfica. El aire oscila verticalmente a sotavento, formando nubes lenticulares en las crestas de las ondas. Los planeadores las aprovechan para ascender a altitudes extremas (récord: >23.000 m).

Generan turbulencia en aire claro peligrosa para la aviación, con corrientes descendentes que pueden superar 10 m/s. En España, los Pirineos, Sierra Nevada y la Cordillera Cantábrica producen ondas de montaña frecuentes con viento del norte o noroeste.