Una ventisca (blizzard en inglés) es un temporal de nieve acompañado de viento fuerte (>50 km/h) que reduce la visibilidad a menos de 200 metros durante al menos 3 horas (criterio del National Weather Service de EE.UU.). No es necesario que esté nevando activamente: el viento puede levantar nieve ya caída del suelo (ventisca de superficie) con el mismo efecto.
Las ventiscas se producen en las borrascas invernales más potentes, especialmente cuando una intensa depresión interacciona con aire muy frío de origen polar o ártico. La combinación de nieve, viento y frío extremo genera condiciones de riesgo vital: la sensación térmica puede bajar a -40 o -50 °C, la visibilidad se reduce a cero (whiteout) y las acumulaciones de nieve por el viento pueden alcanzar varios metros en pocas horas.
En España, las ventiscas afectan principalmente a los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Central y el Sistema Ibérico. La filomena (enero 2021) dejó 50-60 cm de nieve en Madrid con vientos de 70 km/h, una situación excepcional para una capital europea de baja altitud. En alta montaña, las ventiscas son responsables de la mayoría de las muertes por hipotermia y desorientación de montañeros. La combinación de nieve fresca y viento fuerte también produce las condiciones ideales para la formación de placas de viento, el tipo de alud más peligroso.