La huella de carbono contabiliza todas las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a una actividad: CO₂, metano, N₂O, convertidos a CO₂ equivalente (CO₂e) según su potencial de calentamiento. La media mundial es ~4,7 t CO₂e/persona/año; en España ~5,5 t; en EE. UU. ~14 t.
La meteorología ayuda a calcular huellas: los datos de radiación solar, viento y temperatura determinan las emisiones de calefacción/refrigeración y el potencial de energías renovables. Reducir la huella de carbono global a 2 t/persona para 2050 es necesario para cumplir el Acuerdo de París y limitar el calentamiento a 1,5-2 °C.