El pluviógrafo complementa al pluviómetro convencional añadiendo un registro temporal continuo. Los modelos clásicos usan un flotador y un cilindro con papel graduado; los modernos emplean balancín basculante (tipping bucket) que genera pulsos electrónicos por cada 0,1-0,2 mm recogidos.
El pluviograma resultante permite medir la intensidad de precipitación minuto a minuto, dato crítico para el cálculo de caudales de avenida, diseño de alcantarillado y avisos de inundaciones. Los periodos de retorno de intensidades máximas (curvas IDF) se calculan a partir de series históricas de pluviógrafos.