La precipitación convectiva es aquella generada por corrientes ascendentes de aire cálido y húmedo (convección) que se elevan rápidamente, se enfrían y condensan formando nubes de gran desarrollo vertical, especialmente cumulonimbus. Se caracteriza por ser intensa, localizada y de corta duración, a diferencia de la precipitación estratiforme (asociada a frentes, más extensa y moderada).

Mecanismos desencadenantes

La convección puede iniciarse por: calentamiento solar del suelo (tormentas vespertinas de verano); convergencia en superficie (brisas de mar, frentes de racha); orografía (el relieve fuerza el ascenso del aire); o inestabilidad dinámica (DANAs, vaguadas). La cantidad de energía disponible se mide con el CAPE (Convective Available Potential Energy): valores superiores a 1.000 J/kg indican riesgo de tormentas severas.

En España, la precipitación convectiva es especialmente relevante en el Mediterráneo, donde el mar cálido aporta enormes cantidades de humedad y energía. Las DANAs otoñales pueden generar acumulaciones de 200-500 l/m² en pocas horas, provocando avenidas súbitas e inundaciones. El carácter localizado dificulta enormemente la predicción: una localidad puede recibir 300 l/m² mientras a 20 km apenas llueve.

Los radares meteorológicos y los satélites son las herramientas clave para detectar y seguir la precipitación convectiva en tiempo real. Ver también: efecto lago, graupel.