Una tormenta de arena (o haboob, del árabe «viento violento») es un fenómeno meteorológico en el que vientos fuertes levantan grandes cantidades de partículas de arena y polvo del suelo desértico o semiárido, reduciendo la visibilidad por debajo de 1 km (y frecuentemente a menos de 100 m). Las más intensas forman un muro de polvo de varios kilómetros de altura que avanza implacablemente.
Mecanismo y zonas de origen
Se producen cuando vientos de 50-100 km/h actúan sobre suelos secos, sueltos y sin vegetación. Los frentes de racha de tormentas convectivas son el desencadenante más espectacular: el aire frío descendente impacta contra el suelo y se expande radialmente, levantando una muralla de polvo. También se generan por gradientes de presión intensos en desiertos (Sáhara, Arábigo, Gobi, Sonora).
El Sáhara es la mayor fuente mundial de polvo mineral, emitiendo 60-200 millones de toneladas anuales. Este polvo cruza el Mediterráneo regularmente, llegando a España y Europa como calima y, si coincide con lluvia, como lluvia de barro. Los episodios intensos degradan gravemente la calidad del aire (PM10 > 200 µg/m³), afectan a la aviación y a la producción fotovoltaica.
Las tormentas de arena están aumentando en frecuencia en algunas regiones debido a la desertificación, la sequía y el cambio climático. En el norte de África, Oriente Medio y el sur de Asia son causa frecuente de muertes y destrucción. Ver también: siroco.