El viento geostrófico es un concepto fundamental en meteorología dinámica. Representa el viento que resultaría del equilibrio perfecto entre la fuerza del gradiente de presión (que empuja el aire de alta a baja presión) y la fuerza de Coriolis (que lo desvía por la rotación terrestre).
Aplicación práctica
En la atmósfera real, el viento geostrófico es una buena aproximación por encima de los 1.000-1.500 metros, donde la fricción con la superficie es despreciable. Por debajo, el rozamiento reduce la velocidad y el viento gira hacia las bajas presiones. Los mapas sinópticos permiten estimar la velocidad geostrófica: cuanto más juntas estén las isobaras, más fuerte será el viento.