El forzamiento radiativo (W/m²) mide el desequilibrio energético del sistema climático. Un forzamiento positivo (más energía absorbida que emitida) calienta el planeta; uno negativo lo enfría. El CO₂ acumulado desde la era preindustrial genera un forzamiento de ~+2,7 W/m².
Los aerosoles producen un forzamiento negativo (~-1,1 W/m²) que parcialmente compensa el de los gases de efecto invernadero. La sensibilidad climática indica cuánto se calienta la Tierra por cada unidad de forzamiento.