La humedad relativa (HR) indica qué porcentaje del vapor de agua máximo que el aire puede contener a una temperatura dada está realmente presente. Se expresa como porcentaje: 0 % sería aire completamente seco y 100 % aire saturado. Es una de las variables meteorológicas más importantes porque influye directamente en la formación de nubes, la sensación térmica, la evaporación y los ecosistemas.
La clave para entender la HR es que depende de la temperatura: el aire caliente puede contener mucho más vapor de agua que el aire frío. Por eso la HR suele ser más baja por la tarde (cuando hace más calor) y más alta al amanecer (cuando la temperatura es mínima). Cuando el aire se enfría hasta el punto en que no puede retener más vapor, se alcanza el 100 % y el exceso se condensa en gotas: esto produce niebla, rocío o nubes. La temperatura a la que esto ocurre se llama punto de rocío.
En la vida cotidiana, una HR alta (>70 %) hace que el calor se sienta más agobiante porque dificulta la evaporación del sudor. Una HR baja (<30 %) reseca las mucosas y aumenta el riesgo de incendios forestales. Los higrómetros miden la humedad relativa. En meteorología, la diferencia entre la temperatura del aire y el punto de rocío (spread) es un indicador clave de la probabilidad de nubes y precipitación: cuando se acercan, la probabilidad aumenta drásticamente.