La presión atmosférica es la fuerza que ejerce la columna de aire que se extiende desde la superficie terrestre hasta el borde superior de la atmósfera. Al nivel del mar, su valor medio es de 1013,25 hPa (hectopascales), equivalente a 1013,25 mb (milibares) o 760 mmHg. Se mide con un barómetro.
La presión disminuye con la altitud (aproximadamente 1 hPa por cada 8 metros a alturas bajas) porque hay menos aire por encima. Por eso los valores de presión se reducen al nivel del mar en los mapas meteorológicos, para que sean comparables entre estaciones a distintas altitudes. Las variaciones horizontales de presión (representadas por las isobaras) son el motor del viento: el aire fluye de las altas a las bajas presiones, desviado por la rotación terrestre (fuerza de Coriolis).
Una presión alta (>1020 hPa) indica generalmente tiempo estable (anticiclón): cielos despejados, viento débil. Una presión baja (<1000 hPa) indica inestabilidad (borrasca): nubes, lluvia, viento. Los descensos rápidos de presión (>5 hPa en 3 horas) anuncian la llegada inminente de un temporal. El récord de presión más baja en un ciclón extratropical fue de 913 hPa en el Atlántico Norte. Los cambios de presión influyen incluso en nuestro bienestar: muchas personas perciben dolores de cabeza o articulares cuando la presión baja bruscamente.