Un sondeo atmosférico es la representación gráfica del perfil vertical de la atmósfera, mostrando cómo varían la temperatura, el punto de rocío, la humedad, la dirección y velocidad del viento con la altitud. Se obtiene lanzando una radiosonda atada a un globo que asciende desde la superficie hasta la estratosfera (25-30 km), transmitiendo datos cada segundo por radio. El sondeo se representa en un diagrama termodinámico (Skew-T/Log-P, Stüve o emagram) donde el eje horizontal muestra temperatura y el vertical la presión (altitud). La curva de temperatura del aire y la de punto de rocío revelan información crucial: cuando ambas líneas están juntas, el aire está casi saturado (nubes probables); cuando divergen, el aire es seco. La energía potencial convectiva disponible (CAPE) — el área entre la curva del sondeo y la de ascenso de una parcela de aire — indica el potencial de tormentas: valores superiores a 1.000 J/kg señalan convección fuerte. La red mundial de sondeos (coordinada por la WMO) realiza lanzamientos a las 00 y 12 UTC desde unas 800 estaciones. En España, AEMET opera estaciones de radiosondeo en Madrid, Barcelona, A Coruña, Santander, Tenerife, Palma y Murcia. Los datos alimentan directamente los modelos meteorológicos y son esenciales para predecir la cizalladura del viento, la estabilidad atmosférica y el riesgo de tiempo severo.